La taza perfecta

El método de preparación de una infusión no difiere del comentado en el epígrafe del té “La taza perfecta“. En este apartado haremos un repaso por los pasos a seguir para preparar una infusión, así como las recomendaciones de conservación para disfrutar siempre de nuestra bebida en las mejores condiciones.

Tetera con infusion

¿Cómo se prepara una infusión perfecta?

Tan solo habría que seguir estos sencillos pasos:

  1. Calentar el agua. En un hervidor o cazo, poner el agua a calentar hasta justo antes de hervir. La temperatura óptima para preparar una infusión son 95 ºC.
  2. Medir. Para ayudarnos en este paso, es recomendable utilizar una “tea cup” o cuchara del té, o en su defecto, una cuchara de postre (las del café son demasiado pequeñas). En el caso de utilizar la cuchara especial del té, tendremos la medida perfecta para preparar la infusión. Por lo general, es una cucharada por cada 200 ml de agua.
  3. Verter el agua. Cuando el agua haya alcanzado la temperatura óptima, echarla sobre la infusión y dejarla reposar. De 5 a 6 minutos de reposo para las infusiones de hojas y flores, y de 8 a 10 minutos para las de frutas y especies.
  4. Filtrar la bebida. Es importante tener en cuenta en el caso de las infusiones que para algunas de ellas será necesario un filtro de mayor tamaño debido al volumen de la misma.
  5. Aderezar. Una vez preparada la infusión, se le puede añadir ingredientes al gusto. Azúcar, miel, edulcorante, limón, cáscara de naranja u otros. En el caso de las infusiones de especies y frutas, también se puede utilizar leche.

Aderezar infusion

Recomendaciones de consumo y conservación

  • Las infusiones se pueden consumir tanto en frío como en caliente. Si bien es cierto que no todas ellas combinan bien en ambas modalidades. Por lo general, es más recomendable consumirlas en caliente porque se aprovechan mejor sus aceites esenciales.
  • Al igual que el té, las infusiones se mantienen mejor si se guardan en un envase hermético para evitar el contacto con el aire, y oscuro, ya que la luz puede oxidar las hojas y flores.
  • Las infusiones no tienen fecha de caducidad, pero sí consumo preferente. ¿Qué significa eso? Con el paso del tiempo las infusiones pueden seguir consumiéndose pero van perdiendo sus propiedades organolépticas, es decir, aroma y sabor. Nuestra recomendación es consumirlas en un plazo aproximado entre 6 meses y un año para disfrutar al máximo de sus propiedades.